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miércoles, 30 de marzo de 2016

#La Ronda 40: De Jueces y Jurados

Nueva edición de La Ronda, promovida en esta ocasión por Iker Moreno del blog Cervecerías de España, que se centra en el súbito estallido de jueces certificados por el BJCP, hasta el punto que parece que pegues una patada a una piedra y te salgan cuatro de debajo.

¿Es cierto que hay demasiados jueces de reciente certificación para el mercado cervecero español? Echemos un vistazo rápido al tema, a ver qué conlusiones podemos sacar...


El BJCP, sus jueces y sus audiencias


Partamos de la base que mucha gente no tiene ni puta idea de lo que es el BJCP, o desglosado y traducido, el Programa de Certificación de Jueces de Cerveza. Ya está. El misterio desvelado: se trata de un programa para asegurar que todos los jueces de cerveza del mundo mundial sigan los mismos estándares a la hora de emitir sus sentencias. Y para asegurar que se cumplen esos criterios, emiten una certificación.

La organización que respalda dicho programa respondiendo a las mismas siglas, tiene una sola misión, aunque ni ellos mismos sean capaces de describirla en menos de tres puntos bastante confusos: aumentar el disfrute que se hace de la cerveza. Pero claro, como ya he dicho, ellos mismos no son capaces de simplificar y sintetizar hasta el mismo nivel que yo, y lo describen de esta manera:

  • Animar al conocimiento, entendimiento y apreciación de los diversos estilos de cerveza, sidra e hidromiel del mundo.
  • Promover, reconocer y avanzar en la cata de cerveza, sidra e hidromiel, su evaluación y en las habilidades comunicativas relacionadas.
  • Desarrollar herramientas estandarizadas, métodos y procesos para estructurar la evaluación, la ordenación, y la respuesta a cerveza, sidra e hidromiel.

Lo dicho: aumentar el disfrute que se hace de la cerveza. Y de la sidra. Vale, y también de la hidromiel.

No obstante, si nos fijamos bien en la descripción que la organización hace de los objetivos, nos damos cuenta de una cosa sin apenas importancia aparente. Se habla de medios y herramientas. Se habla de mejora. Se habla en términos objetivos y absolutos. No se habla en ningún caso de la percepción subjetiva que implica el disfrute en sí mismo...

¿Cómo puede este programa incrementar el disfrute de la cerveza de quienes lo siguen?

Este no es su objetivo. ¡Oh, sí, puede ayudar a una persona a ser más consciente de las características de la cerveza que se está tomando, por supuesto! Pero este no es su objetivo.

Su objetivo es el de servir como vara de medir a la hora de señalar qué cervezas son cualitativamente hablando mejores, más fieles al estilo que dicen seguir, y ayudar a consumidores y elaboradores a mejorar SU percepción personal y subjetiva de lo que es objetivamente correcto o incorrecto.

Simplificando: su objetivo es ayudar a que los demás disfrutemos más de la cerveza.

Y para ello, entre otras herramientas interesantes, disponen de una de las guías de estilos más completas que se pueden encontrar, donde cada estilo de cerveza reconocido por la organización está descrito de forma exhaustiva, basándose en parámetros objetivos y con multitud de ejemplos que pueden servir como referencias. Pero ojo: es una herramienta que podemos utilizar objetivamente como guía descriptiva, para saber si una cerveza se corresponde con el estilo que dice ser o no. No es una guía de cata que nos indique como hemos de percibir la cerveza.

Es una herramienta diseñada para ser utilizada por jueces y fabricantes, no para que el consumidor final la use como guía a la hora de disfrutar de la cerveza.


La invasión de los Jueces Certificados


Recientemente parece que en nuestro país se ha producido un desembarco masivo de jueces certificados por el BJCP. Una percepción, posiblemente, errónea.

Esta percepción puede ser errónea, ya que en realidad este mundillo es bastante pequeño, y nos conocemos, si no todos, sí muchos. Y oye, en seguida nos damos cuenta de que, entre nuestro círculo de amigos y conocidos, hay muchos que alardean (con razón, he de admitirlo) de su flamante acreditación como juez de cerveza certificado. Pero eso no quiere decir que haya demasiados. Ni tan siquiera muchos. Quiere decir que, entre nuestro círculo de conocidos, la implicación con el mundillo de la cerveza, sigue alcanzando nuevas cotas.

No dudo de que muchos de los que han seguido el curso de capacitación y han hecho el examen, estaban movidos por la curiosidad y las ganas de aprender. Alguno habrá que piense que esos conocimientos adquiridos le ponen al mismo nivel que un sumiller experimentado en vinos (algo completamente erróneo y contrario a los objetivos del BJCP). Pero en realidad bien poco les va a ayudar a disfrutar de la cerveza, a menos que sean capaces de separar la evaluación técnica objetiva de la percepción sensorial subjetiva.

Es al resto de nosotros, meros consumidores o elaboradores de cerveza, a quienes pueden ayudarnos a elegir o mejorar la cerveza. Es a nivel de concursos y catas dirigidas donde pueden acabar de explotar sus conocimientos, y cumplir con los objetivos del programa:

  • Animar al conocimiento, entendimiento y apreciación de los diversos estilos de cerveza.
  • Promover, reconocer y avanzar en la cata de cerveza, su evaluación y en las habilidades comunicativas relacionadas.
  • Desarrollar herramientas estandarizadas, métodos y procesos para estructurar la evaluación, la ordenación, y la respuesta a la cerveza.

Y así, actuar como filtro entre productores y consumidores, proporcionando a unos y otros la información necesaria para que, la cerveza que disfrutemos en el extremo más alejado de la cadena, sea exactamente lo que podemos esperar de ella.

Ya va siendo hora de que los fabricantes dejen de alardear de los premios del ITQI y empiecen a exhibir certificaciones BJCP en sus campañas de marketing. Ya va siendo hora que dejemos de utilizar calificativos como La Mejor Mierda Aromática del Mundo Mundial Según Paco, Lolo y Benito Carambolo, que se basan únicamente en criterios subjetivos y en comparaciones entre productos presentados a un certamen ignoto para la mayoría de consumidores, y pasemos a utilizar baremos cualitativos estandarizados como Estilo Certificado por el BJCP, que nos hablan de la fidelidad a un estilo concreto y de las características que podemos encontrar en el producto en cuestión.

Y a estas alturas, creo que no hay demasiados jueces certificados, sino que faltan oportunidades para que se pueda aprovechar el objetivo del programa. Y falta un criterio unificador para decidir cómo se aplican dichos objetivos a nuestro día a día cervecero.

Como siempre, en nuestro país, da la impresión de que hemos echado a correr antes de aprender a andar.

Una impresión que corre el riesgo de calar muy honda si no le ponemos un remedio rápido.

Y en este caso, el remedio, pasa por poner a currar a esos jueces certificados de forma ordenada y coordinada, y no dejar a cada uno a su bola emitiendo veredictos en Untapd y Ratebeer que poco o nada van a ayudar a mejorar nuestra industria de la cerveza artesana.

Salus et Birras...

By Mikel...